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Sandra

jueves, 1 de noviembre de 2012

Los dos mundos -Autor, Rubenson-

La búsqueda

Cansado de remover cielo y tierra se dio cuenta de que se había quedado sin ideas y se preguntaba qué demonios hacía de nuevo allí, en aquel caserón en ruinas donde solo encontraría dolorosos recuerdos y nada más. Los gritos de María y Emma en el piso de abajo, la explosión y el fuego por todas partes no dejaban de darle vueltas en la cabeza. Pero era la pregunta que le había hecho su mujer, cuando se la encontró quemada y agonizante en el jardín la que le mantenía despierto desde entonces. ¿Dónde está Emma? Intentó mantener la compostura mientras se acercaba a la ventana, necesitaba aire fresco, y al apartar los jirones que quedaban del viejo cortinón se sorprendió al poder contemplar, tras los pedazos de cristal que quedaban aun en su sitio, todo el valle a sus pies, iluminado por una luna blanca y brillante que dejaba ver con claridad las casas, las granjas, las montañas a lo lejos, todo casi como si fuera de día. Y pensó que si se podía ver tan luminosa la noche más tenebrosa del año es que todo era posible, y sintió menos dolor en aquella habitación repleta de las sombras, difusas y danzantes que proyectaban las pequeñas velas que la iluminaban.
Los participantes de aquello que Juan pensaba que era una locura hacía rato que habían llegado. Discutían y se movían de acá para allá, intentando encontrar su sitio en la formación en base a no sé qué extrañas reglas jerárquicas mientras se esforzaban, en vano, por no hacer ruido en aquel entarimado tan requemado. Cuando todos estuvieron dispuestos, uno de ellos dijo “Tenemos que comenzar ya, la hora está próxima y hay que preparar el círculo” así que dejando que se colocase por si solo el cortinón, Juan tomó el último asiento libre. El guía le pidió que pusiese sobre la mesa el reclamo, y Juan, de forma torpe, sacó del bolsillo de su camisa una alianza, la colocó en el centro del tablero que se encontraba sobre la mesa y cerró el círculo agarrando, sudoroso, las manos de sus dos acompañantes más próximos. “Ahora, con voz firme y clara di el motivo de nuestra reunión, y después únete al resto” le guiaron entre susurros.
-Quiero hablar con mi mujer, María. Bueno ex mujer, ella está…
“Tranquilo Juan, es suficiente” le interrumpieron “Ahora únete al resto de tus compañeros y déjate llevar”. Y así lo hizo, sin soltarse de las manos y cerrando los ojos agachó la cabeza como los de más, dispuesta a ello.
Pero no le dio tiempo, porque antes de que pudiera dejar de pensar en que no tenía que pensar en nada y de poder abandonarse como el resto, notó un frío repentino segundos antes de percibir el débil pero siniestro sonido de algo que se arrastraba en la mesa. Abrió los ojos y vio el anillo, quieto ya, sobre el “hola” escrito en la tabla. Automáticamente miró a los componentes del círculo, que seguían agarrados unos a otros en concentración aparente, y preguntó exaltado – ¡¿Quién ha sido?!- Pero nadie respondió, al menos nadie que él pudiera ver, porque aun con la tenue iluminación de las velas, ahora algo más tenue, fue suficiente para observar con claridad cómo se movía la alianza por todo el tablero, ella solita, de forma lenta pero aparentemente firme, para ir marcando sutil mente cinco letras.
-María- susurró muy lentamente Juan, que no pudo ver el truco y “temía” que todo aquello fuese real.
Echó otra mirada con cara de incredulidad a su alrededor buscando una respuesta, pero todo seguía igual, salvo que ahora todos movían la cabeza al unísono como si estuviesen en trance. El anillo volvió a moverse, y juan se centró de nuevo en él, sus movimientos erráticos daban la impresión de que le costaba avanzar cada vez más, y se podía apreciar como disminuía el brillo de las velas de letra en letra, dejando lentamente hasta dejar la habitación en penumbras.
-¿Entonces está contigo?- balbuceó llorando, Juan -¿no sufrió?
Pero el anillo nunca más se movió.

6 comentarios:

  1. Hola, un buen relato, me ha gustado. El final me ha causado pesadumbre, pero eso es bueno, jeje. Sólo he notado un par de errores en la redacción que supongo se te fueron, como aquí: "cerrando los ojos agachó la cabeza como los DE MÁS" y aquí: "para ir marcando SUTIL MENTE cinco letras", lo que te pongo en mayúscula forma una sola palabra y se escribe junto. Y me entra duda en la siguiente oración: "dejando lentamente hasta dejar la habitación en penumbras", como que sobra algo ahí y suena repetitivo, por lo demás déjame decirte que me ha gustado. Nos seguimos leyendo. ¡Saludos!

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  2. Si te gustan los blogs gastronómicos, te invitamos a pasarte por nuestra cocina!
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  3. Rubenson: Me parece bueno tu escrito, pero creo que necesitas repasarlo y leerlo en voz alta para que notes donde deben ir algunos punto y comas, y donde no.
    Desde luego estoy de acuerdo con Li, en cuanto a las dos palabras separadas.
    Creo que todos podemos ayudarnos mutuamente, para lograr cada vez, nuevos escritos con menos errores.
    Cariñosamente: Doña Ku

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  4. ¡Hola Rubenson!, me parece interesante la idea de tu relato en torno a una seción de espiritismo, pero si tienes que ser cuidadoso, te recomiendo lo mismo que te han señalado mis compañeras.
    Y para dejar claro, ¿era Emma la hija de Juan?, creo haber entendido que desapareció en el incendio y que él no estaba seguro si estaba muerta o no.
    ¿Agarré bien la idea?
    En fin, te agradezco haber compartido tu trabajo :)

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  5. Hola, Rubenson!

    Me gustó el final, algo más con lo que atormentarse, pobre. Me queda la duda de por qué prefieres usar comillas en vez de guión de diálogo cuando hablan las demás personas del círculo. Y te recuerdo que las comas deben ser las otras, y el guión ha de ser el largo.
    Aparte de lo que mencionan más arriba, se te escapó a femenino acá "cerrando los ojos agachó la cabeza como los de más, dispuestA a ello".

    Besos!

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  6. ¡Hola! Me gusta el sentimiento que tiene tu relato, pero me queda la duda de quién es Emma y no comprendo mucho las últimas palabras que dijo Juan, disculpa. Pero fuera de ahí el sentimiento y pesadumbre de la escena está muy bien ¡Un abrazo!

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